Himno 99 · Nº 92 en el himnario anterior

Jamás podrá alguien separarnos

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    Jamás podrá alguien separarnos
    de Cristo nuestro Redentor
    ni cosa alguna arrebatarnos
    el gozo de su tierno amor:

    ni luchas, pruebas o dolores,
    ni amenazas o aflicción;
    ni aun este mundo y sus honores,
    su pompa, gloria y tentación.

    Con furia loca lo azotaron,
    y así humillaron al Señor,
    y sin piedad atravesaron
    las manos de mi Salvador.

    A esos pies que lo llevaron
    a dar salud y a bendecir,
    horribles clavos traspasaron,
    la suerte humana al compartir.

    Qué horror que por mi vil pecado
    el Salvador así sufrió,
    que por mis culpas fue azotado
    y burlas crueles recibió.

    ¿Ingratos hemos de alejarnos
    de Aquel que tanto nos amó,
    y con anhelo de salvarnos
    su propia vida entregó?