Himno 495

Mi deber

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    Amar a alguien con más intenso amor,
    y hoy guiar al que errante va;
    orar con noble pensamiento a Dios
    y un dulce sonreír,
    hasta el atardecer,
    es mi deber.

    Buscar verdad cual ciego busca luz;
    hacer mejor desde el amanecer;
    cuidar mi corazón para Jesús;
    y a su divina voz,
    si llama, responder,
    es mi deber.

    Luego, al comparecer ante él allí,
    cuando acabada aquí mi obra esté,
    le rendiré homenaje a sus pies,
    dentro de la ciudad,
    donde él coronará
    mi gran deber.