Himno 474 · Nº 253 en el himnario anterior

¿Qué me importan?

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    ¿Qué me importan del mundo las penas
    y doblada tener la cerviz?
    ¿Qué me importa sufrir en cadenas
    si me espera una patria feliz?

    Resignado, tranquilo y dichoso,
    de la aurora vislumbro la luz;
    mis prisiones las llevo gozoso
    por Jesús, quien venció en la cruz.

    Aunque preso, las horas se vuelan
    en gratísimo y santo solaz:
    con la Biblia mis males se ausentan,
    pues de darme la dicha es capaz.

    ¡Libro santo!, mi vida ilumina;
    nunca, nunca te apartes de mí;
    contemplando tu bella doctrina,
    no hay males ni penas aquí.

    ¡Evangelio sublime, preciado!
    ¡Bello pacto de amor sin igual!
    Quiero siempre tenerte a mi lado,
    refulgiendo cual puro fanal.

    Aun en valle de muerte, oscuro,
    el que acude a los pies del Señor
    hallará su consuelo seguro
    en el bello evangelio de amor.