Himno 304 · Nº 304 en el himnario anterior

Mi Redentor, el Rey de gloria

Agregar a lista

    Mi Redentor, el Rey de gloria,
    que vive yo seguro estoy;
    y da coronas de victoria;
    a recibir la mía voy.

    Coro:
    Que permanezca, no pidáis,
    entre el bullicio y el vaivén;
    el mundo hoy dejar quisiera,
    aun cuando fuese cual Edén.
    El día, nada más, aguardo en
    que el Rey me diga: "Hijo, ven".

    En mi Señor Jesús confío,
    su sangre clama a mi favor;
    es dueño él de mi albedrío,
    estar con él es lo mejor.

    Coro:
    Que permanezca, no pidáis,
    entre el bullicio y el vaivén;
    el mundo hoy dejar quisiera,
    aun cuando fuese cual Edén.
    El día, nada más, aguardo en
    que el Rey me diga: "Hijo, ven".

    De tanto amor me maravillo,
    y no me canso de cantar;
    me libertó de mi peligro,
    sufriendo todo en mi lugar.

    Coro:
    Que permanezca, no pidáis,
    entre el bullicio y el vaivén;
    el mundo hoy dejar quisiera,
    aun cuando fuese cual Edén.
    El día, nada más, aguardo en
    que el Rey me diga: "Hijo, ven".

    Consuélome en su larga ausencia
    pensando: Pronto volverá;
    entonces su gloriosa herencia
    a cada fiel Jesús dará.

    Coro:
    Que permanezca, no pidáis,
    entre el bullicio y el vaivén;
    el mundo hoy dejar quisiera,
    aun cuando fuese cual Edén.
    El día, nada más, aguardo en
    que el Rey me diga: "Hijo, ven".