Himno 252 · Nº 266 en el himnario anterior

Dejo el mundo

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    Dejo el mundo y sigo a Cristo,
    pues el mundo pasará;
    mas el tierno amor divino
    por los siglos durará.

    Coro:
    ¡Oh, qué amor inmensurable!
    ¡Qué clemencia, qué bondad!
    ¡Oh, la plenitud de gracia,
    prenda de inmortalidad!

    Dejo el mundo y sigo a Cristo.
    Mi alma en él consolaré.
    Sé que él vela mis pisadas;
    su bondad ensalzaré.

    Coro:
    ¡Oh, qué amor inmensurable!
    ¡Qué clemencia, qué bondad!
    ¡Oh, la plenitud de gracia,
    prenda de inmortalidad!

    Dejo el mundo y sigo a Cristo,
    mi benigno Salvador;
    en mis peregrinaciones
    brille en mí su resplandor.

    Coro:
    ¡Oh, qué amor inmensurable!
    ¡Qué clemencia, qué bondad!
    ¡Oh, la plenitud de gracia,
    prenda de inmortalidad!

    Dejo el mundo y sigo a Cristo.
    Confiaré yo en su cruz
    hasta que sin velo mire
    cara a cara a mi Jesús.

    Coro:
    ¡Oh, qué amor inmensurable!
    ¡Qué clemencia, qué bondad!
    ¡Oh, la plenitud de gracia,
    prenda de inmortalidad!