Himno 248 · Nº 259 en el himnario anterior
Que mi vida entera esté
Que mi vida entera esté consagrada a ti, Señor;
que a mis manos pueda guiar el impulso de tu amor.
Coro:
Lávame en la sangre del Señor,
límpiame de toda mi maldad;
ríndote mi vida; hazla pues, Señor,
tuya por la eternidad.
Que mis labios, al hablar, hablen solo de tu amor;
que mis bienes ocultar no los pueda a ti, Señor.
Coro:
Lávame en la sangre del Señor,
límpiame de toda mi maldad;
ríndote mi vida; hazla pues, Señor,
tuya por la eternidad.
Que mi tiempo todo esté consagrado a tu loor,
y mi mente y su poder pueda emplearlos en tu honor.
Coro:
Lávame en la sangre del Señor,
límpiame de toda mi maldad;
ríndote mi vida; hazla pues, Señor,
tuya por la eternidad.
Toma, oh Dios, mi voluntad, y hazla tuya, nada más,
y este pobre corazón; y tu trono en él tendrás.
Coro:
Lávame en la sangre del Señor,
límpiame de toda mi maldad;
ríndote mi vida; hazla pues, Señor,
tuya por la eternidad.