Himno 206 · Nº 200 en el himnario anterior

Padre, tu Palabra es mi delicia

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    Padre, tu Palabra es mi delicia y mi solaz,
    guía siempre aquí mis pies y a mi pecho trae la paz.

    Es tu santa Ley, Señor, faro eterno, celestial,
    que en perenne resplandor norte y guía es al mortal.

    Cuando obedecí tu voz en tu gracia fuerza hallé,
    y con firme pie, y veloz, por tus sendas caminé.

    Tu verdad es mi sostén contra duda y tentación,
    y destila calma y bien cuando asalta la aflicción.

    Son tus dichos para mí prendas fieles de salud.
    Dame, pues, que te oiga a ti con filial solicitud.

    Es mi ciencia, mi saber, tu divina voluntad;
    y por siempre lo ha de ser en la grande eternidad.